NUESTRA HISTORIA
POR QUE SOMOS ALEMANES DEL VOLGA
¿ Por que alemanes del volga, si el río Volga esta en Rusia y no en Alemania?
Para comprender esto debemos retroceder en el tiempo hasta el siglo XVIII.
Alemania estaba gobernada por varios príncipes con sus estados independientes entre si. Durante varios años el país había sido devastado por guerras internas y externas. Los hombres debían prestar servicio militar en Francia y otras veces fueron vendidos por Felipe de Hessen a Inglaterra para luchar en Estados Unidos. Las pequeñas parcelas de tierra no daban lo suficiente para alimentar a las familias de los agricultores, los artesanos no encontraban trabajo. Alemania se encontraba arrasada por la guerra de los 7 años.
Catalina de Rusia, una princesa alemana publicó en muchas ciudades alemanas un manifiesto, llamando a poblar las regiones del medio y bajo volga, servir de ejemplo a los aldeanos rusos y de muro de contención contra las invasiones nómades. Las promesas eran buenas: la libertad religiosa, una administración independiente y propia, exentos de impuestos, la no obligación de prestar el servicio militar obligatorio. Muchos alemanes siguieron a este llamado, 30.000 en total iniciaron el viaje en 1.763 (la emigración se extendió hasta 1.767).No solamente agricultores, sino artesanos, peluqueros, médicos, militares a todos se les había prometido libertad para seguir su profesión, que luego no se cumpliría siendo obligados todos a ser agricultores.
De toda Alemania emigraron, pero principalmente de Hessen y del Palatinado. de Lübeck, vía mar Báltico a Rusia. Allí debían permanecer en Oranienburg para prestar el juramento como súbditos de la zarina. Luego de muchas penurias llegaron a su destino en barcasas navegando río abajo por el volga. Pero de lo prometido, aldeas con casas no existía nada, ni un techo protector.
Debían pasar el invierno en casuchas de tierra (semljanka) y de los 30.000 que salieron de Alemania 3.000 murieron en el camino y otros 4.000 en los dos primeros años.
La primera aldea o colonia fue fundada el 29 de junio de 1.764, luego se fundaron 103 aldeas mas en ambas orillas del volga.
Un proverbio ruso dice: “paciencia y tiempo vence a todo”. después de los primeros penosos años, les fue mejor. Poco a poco se fundaron nuevas colonias, adquirieron nuevas tierras, cruzaron el volga hacia el Caúcaso y Siberia.
No faltaron invasiones de los pueblos nómades, miles fueron llevados a la china siendo vendidos como esclavos
Cada colonia poseía escuela primaria y varias de ellas escuela secundaria.
La vida en la región del volga
Como cada uno estaba pendiente de todo y todos de uno, el sentido de la solidaridad estaba muy desarrollada, lo mismo que ayudarse entre vecinos unos a otros.
Con excepción de los meses de invierno, había mucho que hacer durante todo el año. Ni bien se había derretido y despejado la nieve, empezaban las labores del campo. Los campos arados en el otoño con sus enormes cascotes que hacían de retenedores de nieve, se preparaban y desmenuzaban con las rastras de dientes y rastras planas para la siembra de primavera, sembrándose avena, cebada y centeno. En caso de que el trigo de invierno se hubiera helado, se volvía a sembrar en el mismo campo trigo de verano. Le seguía la siembra de maíz, o el preparado para la siembras de sandias.
El campesino iba al campo, tomaba unas espigas, las desgranaba en la palma de la mano para cerciorarse de que ya estaba el trigo listo para cortarlo. Llevaba algunos granos a la boca para comprobar si estaban maduros (de acuerdo a su textura) o debía esperar.
Era costumbre que para el día de San Juan, el 24 de Junio, llegaba la vida agitada a las aldeas. En todas partes se veían carros con horquillas, rastrillos y toneles con agua para llevarlos a los campos y dar comienzo a la trilla.
Se aprovechaba en este tiempo de sembrar y plantar productos de huerta, repollo, pepinos, cebollas, papas, tomates, zapallos entre otros. Se realizaban los encurtidos y conservas pensando en el autoabastecimiento en el invierno.
En los meses de invierno todo animal debía estar en su establo, se le racionaba pasto seco, rastrojo y granos de segunda calidad que no eran comercializados. En muchos casos esos establos estaban al costado o debajo de las casas. Allí convivían vacas, gallinas, pavos y cerdos.
Nuestra gente al comenzar el invierno se proveía de leña, realizaba las carneadas y se abastecía de harinas y legumbres.
Las casas estaban construidas con techos de chapa de dos caídas con una ventana pequeña al frente en la parte superior del techo.
Pasados los cien años de privilegios que Catalina II les había concedido, el zar Alejandro II comenzó en los años 1870 una política de rusificación para con los colonos alemanes, reduciendo su administración propia, imponiendo el idioma ruso, y obligándolos a prestar servicio militar, lo que duraba entre 5 a 7 años, entre otros. Finalmente, en 1876 quedó abolida totalmente su autonomía.
El pánico cundió entre los colonos, hicieron reuniones y enviaron emisarios, primero a los Estados Unidos de Norteamérica, luego también al Brasil, para estudiar las posibilidades de inmigración en estos países. Los emisarios regresaron al Volga con buenas noticias, a lo que siguieron numerosos grupos de emigrantes, dirigiéndose hacia los mencionados países. Entre tanto, los que ya se habían establecido en el Brasil, pronto se dieron cuenta que este país no reunía las buenas condiciones para el cultivo del trigo. De allí llegó un grupo a Argentina para analizar sus condiciones de clima, de suelo y de inmigración. El Gobierno de este país ya había sido advertido del importante contingente de alemanes del Volga, que se dirigía hacia el Brasil, así como de sus características de buenos agricultores, e hizo todo lo posible para que éste sea llevado a la Argentina, valiéndose para ello de artimañas. No sólo lo logró, sino que muchos de los que se habían establecido ya en el Brasil, llegaron voluntariamente a Argentina, en busca de mejores tierras trigueras.
MAPA DE RUTAS MIGRATORIAS DE ALEMANIA A RUSIA

LA ARGENTINA ANTE LA LLEGADA DE LOS ALEMANES DEL VOLGA
"Todo está salvado cuando hay un pueblo que trabaja”
Dr Nicolas Avellaneda.
Fue el más joven de los presidentes argentinos, asumió la primera magistratura a los 37 años. Había nacido en San Miguel de Tucumán en el seno de una antigua familia catamarqueña, en la primavera de 1837. Fue presidente entre 1.874 y 1.880. Avellaneda debió abocarse a resolver una apremiante crisis económica que no tenía precedentes en el país. Los problemas internos habían deteriorado la economía nacional, los títulos argentinos disminuyeron su valor a cifras alarmantes, en tanto que el presupuesto nacional exhibía un déficit de $13.000.000 sobre un total de $16.000.000 de oro de entradas.
El presidente comenzó por reducir considerablemente el presupuesto nacional, los sueldos de la administración pública fueron disminuidos en un quince por ciento, en tanto que un alto número de empleados fueron dados de baja.
El sistema de vales como forma de pago de los salarios se acentuó durante el gobierno de Avellaneda. El trabajador cobraba con vales que debía canjear por productos de la empresa donde se desempeñaba. La administración disminuyó sus gastos. En 1876, se redujo el presupuesto de 22 a 18 millones de pesos y en un 15%, el sueldo de los empleados públicos, empezando por el del propio presidente.
Las erogaciones de la deuda externa constituían una carga casi imposible de solventar, a tal punto, que se aconsejó al presidente la transitoria postergación del pago. Avellaneda expresó su pensamiento ante el Congreso diciendo que "la República puede estar dividida hondamente... pero no tiene sino un honor y un crédito, como sólo tiene un nombre y una bandera ante los pueblos extraños...". Merced a las fuertes economías, la deuda pública fue pagada puntualmente.
El repunte económico
El fruto de las exportaciones, el incremento de la explotación cerealera produjo un excedente de trigo, iniciándose la exportación hacia Europa. Igualmente otros frutos, provenientes en su mayoría de las colonias agrícolas, tuvieron salida al exterior por primera vez. Un acontecimiento que habría de variar fundamentalmente la fisonomía agropecuaria argentina fue la exportación de los primeros lotes de carne enfriada. En 1876, llegó a Buenos Aires el transporte Le Frigorifique, con un sistema que mantenía la carne a 0 ºC.
Un año después arribó otro barco, Le Paraguay, equipado según una nueva técnica que conservaba la carne a - 30 ºC, lo cual aseguraba mejor resultado de conservación. El invento fue perfeccionado y aprovechado por los ingleses planteándose una nueva perspectiva: la iniciación de un flamante y grandioso mercado de carne congelada por muchos años base fundamental de la economía
argentina.
El comienzo de la inmigración
El gran crecimiento demográfico y la mejora de los transportes favorecieron el desplazamiento masivo de la población europea, aunque los motivos principales fueron las guerras, las oleadas represivas y las crisis económicas. Muchos contingentes migratorios se trasladaron dentro del viejo mundo, pero otros tantos buscaron su destino en Australia, Estados Unidos y la Argentina . Los inmigrantes venían atraídos por las múltiples oportunidades de trabajo, los altos salarios y las garantías legales que les ofrecía nuestro país. En menor medida , por las políticas de colonización , de una eficacia relativa. Entre 1871 y 1880 ingresaron al país 85.000 personas.
El 6 de octubre de 1876 fue sancionada la ley Nº 817 de Inmigración y Colonización, que significó un acontecimiento trascendental y de positiva proyección para el devenir demográfico del país. Este instrumento legal fue promulgado trece días más tarde, es decir, el 19 de octubre de 1876. La iniciativa de esta previsora ley le correspondió al entonces presidente de la nación Dr. Nicolás Avellaneda quien ejerciera su cargo desde el 12 de octubre de 1874 hasta el mismo día de 1880.
Precisamente a él se debe una frase muy difundida en la época y que Resumía un poco su pensamiento: "Todo está salvado cuando hay un pueblo que trabaja".
Conocida también como Ley Avellaneda, este instrumento legal conformaba una política sensata sobre ambos aspectos, es decir, que no anulaba las posibilidades de la inmigración espontánea, pero daba oportunidad de realizar una adecuada selección de los inmigrantes. Permitió además la distribución más equitativa de los territorios a colonizar.
De cualquier manera, por el empeño puesto de manifiesto por el Cónsul Argentino en Génova, Dr. Eduardo Calvari, por la labor inicial de los agentes de inmigración y por el gran interés despertado en la gente que por sí misma proporcionaba la idea, muchos fueron los interesados en embarcarse hacia América para iniciar una nueva vida.
Entre Ríos ante la llegada de los Alemanes del Volga
Escrito de Doña Encarnación Vda de Celis
Cuenta Doña Encarnación Fernández viuda de Celis, en una fuente documentada en el Libro “ La Agrícola Regional” en adhesión al cincuentenario de la llegada de los alemanes del Volga, que los llamados “Los Blancos” de López Jordán, que llevaban en el sombrero una divisa que decía: “ Defendemos la soberanía entrerriana”, robaban la hacienda vacuna y caballar y la vendían en la Banda Oriental, y que “Los Colorados”, ex combatientes de la guerra en el Paraguay, así llamados por sus uniformes colorados, hacían lo mismo, arriaban gente y ganado y saqueaban. Cuando estos se enfrentaban, solían combatir padres contra hijos o contra hermanos, según el bando al que estaban sometidos. “Los Blancos” seguían molestando hasta 1880, por eso en Entre Ríos no había más que miseria y pobreza.
Años antes de la llegada de los inmigrantes a Colonia General Alvear, sus comarcas fueron también escenarios de luchas fratricidas, de acuerdo a documentación del mencionado libro. “Parecía dice doña Encarnación- que eso no iba a terminar nunca. Por eso la llegada de los colonos Alemanes del Volga trajo una gran animación a toda la provincia y con ellos se reavivó mucho el
comercio. Hay que reconocer, nosotros los ancianos sabemos eso mejor que los mocitos de ahora. La Capital de Entre Ríos estaba entonces en Concepción del Uruguay y se trajo a Paraná en 1885, lo que dio también más importancia a nuestra zona, ( C. Gral. Alvear).
Volvemos a tomar otro comentario de Doña Encarnación que dice; “En 1900 Hernández nuevamente volvió a molestar la gente sin ningún motivo. Era la última revolución o trabucada como se la llamaba. Empezó en Diamante y terminó en Victoria”. De este hecho tenemos conocimiento por relatos de nuestros abuelos. Un vecino de Brasilera, de apellido Baron, yendo camino a Diamante fue detenido e incorporado a las filas de Hernández; pero afortunadamente no llegó al escenario de la lucha porque la parte en resistencia ya se había rendido.
LAS ULTIMAS LUCHAS DE LOS CAUDILLOS
La provincia de Entre Ríos hasta 1.860 había sido la capital de la Confederación Argentina. Cuando llegan los alemanes del volga hacía apenas 16 años de este trascendente hecho histórico en la vida institucional del país. En 1.870 había sido asesinado el General Justo José de Urquiza (quien gobernaba Entre Ríos y había sido el primer presidente constitucional) por Ricardo Lopez Jordan. Este es elegido por la legislatura de Entre Ríos como Gobernador, Domingo Faustino Sarmiento Presidente de la Nación no reconoce a Lopez Jordan, envía tropas las cuales derrotan al caudillo entrerriano quien debe huir al sur de Brasil. Se realizan elecciones en la provincia y triunfa Emilio Duportal quien hizo desplazar a todos los federales de todos los puestos públicos, incluso a los curas y los maestros. Las tierras públicas fueron vendidas en subastas "públicas", reservadas a los amigos del gobierno; muchos colonos fueron expulsados de sus tierras, y la policía, formada por forasteros, cometió toda clase de atropellos y crímenes. Avergonzado, Duportal renunció y la provincia quedó en manos de Leónidas Echagüe, hijo del ex gobernador Pascual Echagüe, que no tuvo los problemas morales del anterior.
Lopez Jordan en 1.873 había regresado a la provincia, armo un ejercito opositor el cual es derrotado nuevamente.
Pronto, todos los federales de Entre Ríos (incluso los que no habían apoyado a López Jordán) llamaron en su auxilio a López Jordán. Éste regresó el 1º de mayo de 1873 y se refugió en el interior de la provincia. Organizó un ejército aún más grande, lo dotó de infantería y artillería en grandes cantidades. Sarmiento puso precio a su cabeza y le declaró la guerra, además de declarar la intervención federal.
Pero los generales Gainza y Vedia lo derrotaron en dos batallas, en Alcaraz y Don Gonzalo. Hacia la navidad, López Jordán volvía al exilio en el Brasil.
La provincia volvió a ser sometida por la fuerza y el partido federal quedó muy debilitado por centenares de arrestos.
López Jordán hizo nuevos planes, que incluían una revolución en todo el país con el apoyo del Brasil. Regresó a su provincia en noviembre de 1876, pero esta vez no tuvo apoyo; fue derrotado en Gualeguay y Alcaracito, donde muchos prisioneros (entre ellos un coronel, hijo del ex gobernador correntino Genaro Berón de Astrada) fueron fusilados. Era el final de la última aventura federal.
Estuvo preso en Curuzú Cuatiá, Goya, Paraná y Rosario; su juicio fue pospuesto durante tres años, hasta que escapó de la prisión con la ayuda de su esposa, disfrazado de mujer.
Se exilió en Montevideo hasta fines de 1888, en que gracias a una ley de amnistía decretada por el presidente Miguel Juárez Celman, regresó a Buenos Aires. Pero al mes fue muerto en la calle por un joven, a quien le habían dicho que López Jordán había ordenado asesinar a su padre, el capitán Zenón Casas.
Ricardo Lopez Jordan insistía en la lucha armada para hacer valer las razones de un país federal, sostenía que sin revolución en esa época poco se conseguía. Para el los objetivos debían cumplirse de la manera que sean.
Gobierno de Ramón Febre
Nació en Victoria en 1.830. Cursó sus estudios de derecho en Córdoba y se recibió de abogado.
En 1868 fue elegido legislador provincial por el muy débil Partido Unitario; al producirse el asesinato de Urquiza en 1870, fue uno de los dos únicos diputados que se opusieron a votar a Ricardo López Jordán para sucederlo. Huyó por poco tiempo de Paraná, regresando con las tropas invasoras del general Conesa. Quedó al mando del partido "liberal" de Entre Ríos y apoyó la guerra contra el gobernador legítimo. Al término de ésta, fue elegido diputado provincial y presidente de la legislatura, en unas elecciones en las que los federales estuvieron proscriptos y ni siquiera se les permitió votar. Desde mediados de 1872 fue ministro de gobierno del gobernador Echagüe y fue electo gobernador en mayo de 1875. Fundó algunos pueblos, como Villa Rocamora, en el viejo campamento militar del Calá; y fundó también el Banco de la Provincia de Entre Ríos. En 1876 la provincia se vio envuelta en la tercera revolución de López Jordán, que fracasó sin ayuda.
El partido liberal perdió las elecciones de 1879 contra el coronel Antelo. Una persona nombrada casi a dedo por Roca, pero los entrerrianos no sentían ninguna simpatía por los unitarios y prefirieron a los autonomistas. Al terminar su mandato, fue electo senador nacional, puesto que, durante muchos años, los conservadores tuvieron reservados para que los ex gobernadores no molestaran. En el senado se hizo amigo del presidente Roca, pero su amistad no duró mucho. Se retiró de la política en 1888 y se dedicó a la explotación ganadera. Murió en Paraná en agosto de 1902.
Una provincia pacificada esperando la inmigración
Pasado ese difícil lustro de los años 70 Entre Ríos se pacificaba. La provincia, muy prospera unas décadas atrás acumulaba pobreza con familias destruidas con muchos padres que jamás volvieron a sus hogares después de las sangrientas batallas.
Se clamaba por la paz y justamente los alemanes del volga querían una tierra de paz, Dios los había guiado a esta tierra para que la cultiven y engrandezcan, todo estaba por hacerse. Para los nativos del lugar como describía Doña Encarnación, la llegada de estos alemanes era una luz de esperanza que se abría después de tanto horror.
El presidente Dr Nicolás Avellaneda, provinciano de Tucumán, confiaba en los inmigrantes que habitarían el suelo entrerriano, también sabía que se complementarían muy bien con los criollos del lugar.
De acuerdo a fuentes del Archivo General de la Nación, una vez sancionada la ley en inmigración en 1.876 en un encuentro entre Avellaneda y Febre se habría convenido ubicar inmigrantes en Entre Ríos por poseer tierras aptas para cultivos, que estos podrían exportarse y sobre todo teniendo en cuenta su salida fluvial.
LEY DE INMIGRACIÓN Y COLONIZACIÓN
El 6 de octubre de 1876 fue sancionada la ley Nº 817 de Inmigración y Colonización, que significó un acontecimiento trascendental y de positiva proyección para el devenir demográfico del país. Este instrumento legal fue promulgado trece días más tarde, es decir, el 19 de octubre de 1876. La iniciativa de esta previsora ley le correspondió al entonces presidente de la nación Dr. Nicolás Avellaneda.
Ante la necesidad de aprovechar las grandes extensiones de tierra de nuestro país elevó al Congreso esta ley que daba pautas sobre la inmigración y la colonización.
Precisamente a él se debe una frase muy difundida en la época y que resumía un poco su pensamiento: "Todo está salvado cuando hay un pueblo que trabaja".
Conocida también como Ley Avellaneda, este instrumento legal conformaba una política sensata sobre ambos aspectos, es decir, que no anulaba las posibilidades de la inmigración espontánea, pero daba oportunidad de realizar una adecuada selección de los inmigrantes. Permitió además la distribución más equitativa de los territorios a colonizar.
La Ley de Inmigración fue producto de una época difícil y constituyó un conjunto de normas, muy sumarias, con el fin de captar trabajadores manuales en gran cantidad para desplegar intensamente las tareas en el campo. En ella se definía los requisitos y procedimientos propios de aquella época, siendo uno de los aspectos más importantes el que ella complementaba y asignaba extensividad a las disposiciones constitucionales, por cuanto tuvo la virtud de inaugurar el equipamiento de los derechos civiles de los argentinos y de los extranjeros, proporcionado una trascendente unidad en los aspectos laborales, institucionales y de productividad, que se concretaron en el extraordinario desarrollo integral de todos los sectores del quehacer nacional.
Inmediatamente después de la promulgación de la Ley 817, comenzó su difusión en todos los países, fundamentalmente en Europa y allí, haciendo mayor hincapié, en Italia y Austria. En estas dos naciones se nombraron agentes de inmigración que debían ser quienes organizaran las tareas relativas a hacer conocer a fondo las ventajas que ofrecía el gobierno argentino a toda persona que quisiera radicarse en este territorio para colonizarlo.
Pasado el tiempo podemos decir que esta ley fue muy bien instrumentada con mecanismos eficientes y no burocráticos.
LLEGAN LOS ALEMANES DEL VOLGA
Ya promulgada la ley de inmigración y colonización en el país, Avellaneda se entera de lo que sucedía con los alemanes asentados en la región del volga, emisarios que estaban en Europa habían informado al presidente y este veía con buenos ojos la alternativa de ubicarlos en campos fértiles y poblar la Argentina, sabía que eran agricultores y esto era fundamental para que esa colonización de sus frutos a través de los años.
Enterado de que había una misión de alemanes del volga en Brasil tratando la ubicación de familias en los estados sureños, recibe a un desprendimiento de ese grupo y le ofrece un convenio ventajoso para que opten por Argentina.
El 3 de septiembre de 1877 el comisario general de inmigración, de la República Argentina, firma un convenio con Alemanes del Volga que originalmente viajaron a Brasil y luego a Argentina. En este convenio los Alemanes comprometen la llegada de nuevos paisanos, a los cuales el Gobierno Nacional se compromete a entregar campos y manutención por el tiempo necesario para su establecimiento.
El 19 de septiembre de 1877 el Presidente de la República Argentina, Dr. Nicolás Avellaneda, dirigió al Congreso Nacional el "Manifiesto de Avellaneda", impulsando la ley de colonización que permitió la radicación de miles de extranjeros agricultores.
El 24 de diciembre de 1877 desembarcan en el puerto de Buenos Aires las primeras familias provenientes del Volga. Estos inmigrantes fundan Colonia Hinojo el 5 de enero de 1.878, este grupo estaba compuesto por ocho familias y tres jóvenes solteros. Fueron llevados en tren desde Buenos Aires hasta Azul y desde allí en carretas los treinta kilómetros restantes hasta llegar al lugar asignado.
El 30 de diciembre de 1.877 ingresa a Buenos Aires un vapor con 1.004 alemanes del volga. Se los ubica en el hotel de inmigrantes y el 6 de enero parten en Barco hacia el Puerto de Diamante.
Llegan el 7 de enero de 1.878 a la Villa Diamante, que en aquel entonces tenía 2500 habitantes, este pueblo había sido fundado en 1.833 por Pascual Echagüe.
El desembarco fue en el puerto viejo de Diamante, unos mil quinientos metros al sur del actual puerto.
Al llegar el vapor al puerto había una numerosa concurrencia de lugareños quienes estaban asombrados de ver a esas personas
rubias, de ojos claros, personas que habían dejado parte de sus familias y pertenencias del otro lado del mar.
Las familias diamantinas ayudaron a ubicar al contingente, en la actual plaza San Martín (frente a la Iglesia Nuestra Señora de la Merced), en carpas, otros fueron a galpones y algunos a casas de familias. Se destaca la hospitalidad de la familia González que vivía frente a la plaza.
Estuvieron 13 días en los cuales sintieron la hospitalidad y solidaridad de los nativos del lugar. Cuentan que participaban de los oficios religiosos y acudían a la iglesia a orar.
El estado nacional había designado como administrador de la futura Colonia al Mayor (R) Samuel Navarro.
La noche antes de partir a su nuevo destino, a la colonia Gral Alvear, fueron despedidos con un suculento asado criollo en donde se puso de manifiesto la cordialidad y confraternidad del pueblo de Diamante, siempre hospitalario y generoso. Les llamó la atención a nuestros antepasados el exquisito sabor de la carne vacuna, la manera que era asada. En el volga estaban habituados a la carne porcina.
El día 20 de enero por la mañana Samuel Navarro dió orden de partida en carretas hacia la chacra 100 a tres kilómetros al noreste de Valle María cercano a Aldea Spatzenkutter. Llegados al lugar fueron ubicados en galpones, carpas y ranchos que habían sido levantados en forma de U. A un costado flameaba la bandera nacional y en el otro costado habían colocado dos leños en cruz donde al atardecer se juntaban a orar.
Debían permanecer un tiempo en este lugar mientras se demarcaban las chacras. Habían acordado fundar cinco aldeas a las cuales los inmigrantes le darían el nombre, a la superficie donde se establecían estas aldeas se le daría el nombre de colonia, cuyo nombre quedaba a designar por el estado nacional.
La intención era ubicarse de acuerdo a como estaban en Rusia, separandose católicos de protestantes. En uno de los encuentros entre los inmigrantes y Samuel Navarro, este les informa que la superficie de la colonia es de 20.000 hectáreas, coordinan en visitar estos lugares y de buscar un curso de agua para cada población, lo cual era visto con beneplácito por nuestra gente.
En esta primera visita quedan maravillados por los campos y arroyos, por sus lomadas y el paisaje acogedor.
Al llegar al campamento el grupo de hombres que había acompañado a Navarro al avistaje de la zona comenta a los demás las vivencias, generando esto optimismo y esperanzas de que todo se estaba llevando a cabo de acuerdo a lo prometido.
En un nuevo encuentro Navarro les dice que el nombre que se decidió en Buenos Aires para esta colonia es el de General Alvear en homenaje al General Carlos María de Alvear.
Se establecía como límite norte de esta colonia el arroyo del Salto (19 km al sur de Paraná), el sur al arroyo Ensenada (haciendo límite con Strobel y Diamante), el oeste el río Paraná y el este una aproximación de lo que son hoy las vías del ferrocarril.
Esta superficie de aproximadamente 20.000 hectáreas fue dividida en cuadrados de 1.000 x 1.000 metros, separados por calles de 25 metros de ancho. Cada cuadrado constituye dos chacras linderas. La colonia contaría con 400 chacras numeradas mas los sobrantes sobre los arroyos Ensenada al sur y Salto al norte.
Hasta aquí venía todo bien, nuestra gente deseaba cuanto antes llegar a sus campos y comenzar a trabajar las tierras. Al campamento general comenzaban a llegar las primeras herramientas, lo cual impactaba en el espíritu de los nuevos colonos.
Todo cambió cuando promediando el mes de abril en un nuevo encuentro con el administrador Navarro, este les comentó que debían sortearse y ponerse de acuerdo con la ubicación de cada chacra y que cada familia debía ubicarse en ella. Esto generó malestar en los inmigrantes quienes inmediatamente comunicaron a Navarro que esto no sería posible, que ellos deseaban vivir todos en aldeas, formando comunidades y durante el día trabajar cada uno en la chacra que le correspondía. Ellos le hacían entender que la intención era simplemente por una razón de solidaridad, de autodefensa. No había población cercana y no dominaban el idioma.
Navarro les propuso que se ubiquen las familias en los extremos de las chacras, en los vértices de tal manera que estarían ubicados de a cuatro familias. Lo hablaron y le comunicaron la negativa a Navarro.
La relación se endureció, Navarro un día llegó al campamento y amenazó con llevarse las carpas y dejarlos desamparados. Quienes estaban en esas carpas eran personas que luego fueron fundadores de Valle María. Estos hicieron lo que ya habían hecho sus antepasados en Rusia, ante la falta de casas, cavar cuevas de 2.30 metros de profundidad, colocar como techo ramas y cueros para protegerse. A los tres días llegó Navarro a ver si habían cambiado de
Opinión, encontrandose con la sorpresa de que las carpas estaban apiladas, listas si se las querían llevar. Al ver esto Navarro mira a su gente, sonríen entre ellos y les dice que dejará en manos del Presidente Avellaneda la decisión de permitirles o no la radicación en aldeas. Los inmigrantes le informaron a Navarro que en el convenio que firmaron nunca se había establecido nada al respecto.
Si no se daban las condiciones que ellos deseaban, dejarían el país.
Navarro se ausento por mas de dos semanas e informó esto a sus superiores. En Buenos Aires tomó contacto con la prensa y se refirió despectivamente en una nota publicada en el diario “El Siglo”. Sostenía que era gente muy difícil, muy desconfiada, que tenía muchas dudas sobre el éxito de esta colonización. Su idea de ubicarlos en cada chacra era para asegurarse que no abandonen las actividades agrícolas y deban ser mantenidos por el estado. Esto llegó rápidamente a otras redacciones de la época, al diario La Nación fundado por Mitre en 1.870 causando gran conmoción en los porteños, se sostenía que se estaba manteniendo a personas que vivían en la holgazanería con recursos del estado.
El presidente Avellaneda no dejó presionarse y dio órdenes a Samuel Navarro a regresar a Entre Ríos e informar a los inmigrantes que podían ubicarse como ellos deseaban, que entendía sus argumentos y que confiaba en ellos por lo hecho en la región del volga en Rusia.
Al llegar Samuel Navarro al campamento general expresó la voluntad del presidente lo cual fue aplaudido y festejado por nuestra gente. Navarro se retiró con sus acompañantes anunciandoles que en la mañana del 21 de julio partirían los grupos a sus aldeas de acuerdo a como estarían ubicados en las chacras, teniendo en cuenta lo acordado oportunamente.
FUNDACION DE LAS ALDEAS
Estaba todo acordado, se habían destrabado los conflictos entre Navarro y los futuros colonos. El 21 de julio de 1.878, día jueves, después de una helada típica de la estación invernal amaneció con un sol intenso, Samuel Navarro dialogó con los encargados de cada grupo fundador de las cinco aldeas y dio la orden de partida de cada grupo hacía su lugar asignado.
Pedro Zalzmann, integrante del grupo fundador de Valle María dirigió a su gente a la chacra 202 de la colonia. Una prolongada pendiente que termina en su extremo sur en el arroyo Crespo.
Su nombre se decidió de acuerdo al que tenía este pueblo en Rusia:
Marienthal. Se consideró a esta aldea como la aldea madre de los alemanes del volga desde lo comienzos no solo por la trascendencia de esta aldea en el volga, sino también por la gran cantidad de personas que componían el grupo fundador.
El grupo fundador de aldea Protestante, según crónicas del Pastor Riffel se ubicó a orillas del arroyo Ensenada, con la idea de aprovechar ese curso de agua. Al realizarse el asentamiento constataron que las napas de agua eran muy profundas, que este arroyo después de las lluvias permanecía algunos días con aguas oscuras no aptas para el lavado de prendas y el consumo, desbordaba su caudal lo que lo hacía además peligroso.
Decidieron ubicar su aldea 3 km mas al norte en su actual emplazamiento, en la chacra 112.
Los fundadores de aldea Spatzenkutter se ubicaron en la chacra 167 a propuesta de Don Andres Keiner, caracterizado integrante del grupo.
Esta es la única aldea que no tiene un arroyo cercano. Funcionó el primer Juzgado de Paz de campaña y la administración de la colonia estableció allí los almacenes de provisión de alimentos, semillas y elementos de labranza a utilizar por los colonos.
En esta aldea se demarca el primer cementerio de las aldeas.
Aldea San Francisco por iniciativa de Juan Gotig se ubico en la chacra 338 a orillas del arroyo Araña. Sus pobladores eran oriundos de la populosa aldea Pfeifer en Rusia.
Pedro Gareis dirigió al grupo de familias que fundó Aldea Santa Cruz a las orillas del arroyo Salto. Estas familias provenían de aldea Köler en Rusia. Se encontraron que ese lugar tenía las napas de agua muy profundas. Decidieron ubicar dos años mas tarde a la aldea 3 km al sur en la chacra 78, con el tiempo se le dio el nombre de Salto.
A fines de octubre de 1.879 se funda Aldea Brasilera. El grupo fundador de esta aldea se componía de treinta y un familias y eran parte de los primeros inmigrantes del volga que habían llegado al imperio del Brasil.
En este país fue muy difícil ganarle a la selva y a las tierras que no eran muy propicias, ello los motivó a emigrar a Argentina al saber que los colonos ubicados en este país tenían mejores perspectivas.
Esta fue la última aldea que recibió los beneficios de acuerdo a lo firmado por colonos alemanes del volga y el gobierno argentino. Ya en 1.879 las aldeas se autoabastecían y la agricultura ya daba sus frutos. Los almacenes de la campaña para la entrega de alimentos y maquinarias ya no se utilizaban. Solo les quedaba terminar de pagar los campos al estado, lo cual hicieron según el plazo estipulado de cinco años.
El gobierno de Avellaneda llegaba a su fin. Samuel Navarro a mediados de 1.880 se retira con la misión cumplida de estas tierras entrerrianas.
Había pasado momentos difíciles con nuestra gente, el desconfiaba de las intenciones, temía a que los alemanes del volga se ubiquen en aldeas y nunca den comienzo al trabajo en las chacras y deban ser mantenidos por el gobierno que en ellos había invertido dinero para promover la actividad agrícola.
El diario “La Nación” que había sido fundado por Bartolomé Mitre en 1.870 se refería en duros términos hacía los alemanes del volga, en sus artículos periodísticos mencionaba que esta gente estaba siendo mantenida por el estado nacional y muy poco le redituaría al país, ya que muy difícilmente prospere su radicación.
El diario “El Siglo” era muy combativo, se refería en duros términos, escribiendo en setiembre de 1.878 que estaban abandonados y en la holgazanería sin haber abierto un surco. Los cual fue desmentido por Samuel Navarro, informando que se había sembrado trigo en agosto y que en poco tiempo se habían fabricado carros, amansado caballos y estaban preparando tierras para mas cultivos.
Samuel Navarro estaba esos días de primavera haciendo trámites en Buenos Aires, estaba muy desconforme por la manera en que los colonos del volga querían ubicarse en aldeas y no en sus chacras, eso lo había llevado a enfrentarse duramente hasta que el presidente Avellaneda debió intervenir para que los colonos sean autorizados a ubicarse en aldeas e ir durante el día a trabajar a sus chacras. Los colonos aducían que de esa manera ante tanta pobreza y dificultades se podían ayudar mutuamente.
El barco del engaño
Otro contingente numeroso de alemanes provenientes del volga que arribó al puerto de Buenos Aires en el año 1.879 a su pedido fue enviado a Entre Ríos en dos barcos, uno con 670 personas a bordo y otro con 260 personas. Estos últimos eran de confesión protestante.
Los historiadores Grütter y Riffel, dicen que el último barco que llegó a Diamante con la gente protestante, ya de noche cerrada y su tripulación entregada al sueño no advirtió que el barco seguía aguas arriba, rumbo a Santa Fe. Cuando advirtieron que fueron engañados, pues estaban enterados que el gobierno de Santa Fe le interesaba el afincamiento de estos inmigrantes. Ellos al llegar a la costa santafecina a San Javier se resistieron a abandonar el barco pero fueron desalojados por la fuerza pública. El gobierno santafecino recurrió a todos los medios para lograr su asentamiento ahí en San Javier.
Solo unas 30 familias aceptaron la radicación. La mayoría logró el reembarco y vino a reunirse con los suyos a Diamante. Cinco familias pudientes volvieron al volga y los demás se agregaron a los colonos suizos de Helvecia allí ya radicados.
Las 30 familias que decidieron afincarse en San Javier, no fueron allí aceptados por no ser de confesión católica y se los ubicó en una abandonada colonia francesa
“Couvert”. Allí procuraron su radicación, pero la mala administración de las autoridades y la total falta de atención de sus quejas ante la policía por el mal trato del que fueron objeto y asedio a sus mujeres por los nativos y otros motivos menores, las 25 familias que quedaron procuraron venir a Entre Ríos. En el año 1.880 consiguieron campo suficiente para fundar una colonia a unos 6 km al este de la aldea Protestante, acercamiento que buscaron por vínculos de parentescos y ser del mismo credo religioso. La colonia se conoce como “santafecina”.
MANDATO PRESIDENCIAL DE JULIO A. ROCA
En 1.880 finaliza su mandato presidencial el Dr Nicolás Avellaneda, el gran benefactor de los alemanes del volga. Lo sucede en la primera magistratura el General Julio Argentino Roca quien no prosigue con las promesas hechas a los alemanes del volga por su antecesor.
La primera presidencia transcurre entre 1880 y 1886. En ese período se crea el Banco Hipotecario Nacional, se sancionan los Códigos Penal y de Minería y se dictan las leyes de Registro Civil, de Matrimonios y de Educación. Esta última (ley 1.420) establecía la enseñanza laica, gratuita y obligatoria y además incorporaba la educación rural, la enseñanza para adultos, las escuelas para sordomudos y la modificación de programas y métodos de enseñanza. El objetivo era bajar los índices de analfabetismo y contribuir a la construcción de un "ser nacional" en una sociedad fuertemente marcada por el aporte inmigratorio. Los resultados fueron asombrosos. En pocos años, el sistema de enseñanza primaria de la Argentina se ubicaba entre los mejores del mundo.
Por esa época se incorporan al territorio nacional las regiones del Chaco, Formosa, La Pampa y la Patagonia. La expansión geográfica fue acompañada de un incremento poblacional, ya que la libertad de cultos y la igualdad de derechos civiles estimularon la llegada de nuevas corrientes inmigratorias. En materia de infraestructura, se comenzó la construcción del puerto de Buenos Aires.
Roca no cumple con el compromiso de Avellaneda a los alemanes del volga de seguir facilitándoles la adquisición de tierras y la provisión de elementos para la agricultura. Los nuevos inmigrantes que llegaron del volga junto a familias del primer asentamiento fundacional igualmente se las arreglan, comienzan a adquirir campos a testaferros y fundan nuevas aldeas y colonias.
En el año 1.886 se funda la colonia Merou con familias de aldea Protestante y algunos recién llegados del volga del mismo credo religioso.
En el año 1.887 se funda aldea Santa María en el departamento Paraná (60 km al norte de Paraná) en cercanías de la localidad de Cerrito. El grupo fundador estaba compuesto por familias de la colonia Alvear y familias llegadas del volga. En las aldeas de la colonia Alvear se conocía a esta aldea como “los ceritres” por estar cerca de Cerrito.
Colonos provenientes de Brasilera y Spatzenkutter fundaron en 1.887 aldea María Luisa a 20 km al sur de la ciudad de Paraná comprando 1.000 Hectáreas al Señor Fabián Auli. El nombre surge en honor a una de las hijas de Auli.
En 1888, en el Departamento Paraná (Distrito Espinillo), se funda la Colonia “San José”, a un kilómetro de la entonces Estación de Ferrocarril Crespo, donde sólo existía una pequeña taberna. Los colonos compraron a Ignacio Crespo, 6.000 hectáreas pagaderas en 5 años. Rápidamente la estación y la aldea se fusionaron y dieron origen a la hoy pujante ciudad de Crespo.
En 1.888 un grupo de colonos que partieron de la colonia alvear desde Protestante fundaron las aldeas San Juan, San Antonio y Santa Celia. En 1.892 en el distrito Sauce Departamento Nogoya se fundan las Colonias La Llave y Esperanza y unos meses mas tarde San Simón. En el año 1.893 en dominios territoriales de los departamentos Paraná y Nogoya, con pocos días de diferencia unas de otras, se fundaron las siguientes aldeas y sus respectivas colonias: San Rafael (Cuestas), Santa Rosa (Arnoldo), Eigenfeld (Colonia Nueva) y San Juan (Chaleco). Un año mas tarde se funda aldea Grapschental, a unos 6 km al este de aldea Salto en la Colonia Alvear.
En el año 1.896 se funda a unos 6 km al sur de la ciudad de Crespo Aldea Jacobi. Un año mas tarde la Colonia Centenario cerca de Viale y a unos 15 km al sureste de Crespo la aldea San Miguel en 1.899.. En el departamento Concepción del Uruguay, el Padre Enrique Becher (S.V.D) fundó Aldea Santa Aníta en el 1900. Este reunió a familias humildes que llegaron del volga con escasos recursos y les suministró los elementos necesarios para construir sus viviendas e iniciarse en la agricultura. La última aldea en fundarse fue San Isidro en el departamento Federal en el año 1.923 a 2 km de la estación ferroviaria de El Cimarrón.
Hubo una aldea de la cual no hay datos históricos que fue fundada se estima en el año 1.888, la aldea San Juan ubicada a unos 20 km al norte de Paraná en las inmediaciones de Colonia Celina, cerca de la Picada. A esta aldea la llamaban Kaminka. El grupo fundador partió de las aldeas Brasilera, Salto y San Francisco. Adquirieron campos, fueron estafados, debieron pagarlos nuevamente. Habían construido una pequeña capilla. Hubo un tornado que destruyó las escasas y precarias viviendas junto a la capilla en los años 30 y posteriormente una epidemia de fiebre amarilla que diezmó la población. Hoy solo queda el cementerio.